ABRIL
Caminaba y caminaba, a veces perdida y
sin razón,
unas veces muy sola y otras en
compañía,
y cuando creía, me quedé sola de nuevo
en la vida,
cuántas veces equivocada vivía.
Sin detener mi caminata, lloraba,
y mis lágrimas secaba y en diferentes
lugares las sembraba
para que germinará el amor,
y por ese camino mi andar continuaba.
Miraba hacia atrás y me lamentaba,
pues en mi recorrido la tristeza fue mi
aliada,
y el amor me esquivaba,
fueron tantas veces que yo tocaba al
amor y se marchaba.
Tuve pocos amores en mi vida,
que muy pronto de mi se despidieron,
dejando en mi corazón un vacío intenso,
donde en oscuridad me quedaba y,
se derramaban mis lágrimas como
semillas al viento.
Consuelo no hallaba,
solo frustración y decepción,
era lo que mi alma encontraba
y en mi vida lamentaba.
Mis manos permanecían vacías,
ya que el amor me ignoraba,
la soledad constante mi visitaba,
mi mirada en el horizonte y futuro no
encontraba.
Mi vida y mis amores estancados
permanecían,
mis amores eran solo míos,
pues la mansión del desamor yo
habitaba,
allí nada brillaba y muy temprano
oscurecía,
caminaba y caminaba y a mi vida el amor
no llegaba.
Hasta que un día de abril,
sentí mi corazón palpitar,
nuevamente y por fin, el sol volvió a
brillar para mí,
en alguien que apareció de un rincón,
donde no podía mirar, pero que hoy mío
es.
Terminaba así el tiempo oscuro,
Y la claridad me redimía,
con una nueva ilusión
que alegraba mi vida
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