MI LLANO
Inmenso como extenso,
verde como su suelo,
tierra hermosa dónde habita la mariposa,
donde sus ríos y cañadas
bañan y recorren su cordillera,
como toda su tierra.
Dónde el sol tiene un especial brillo,
la luna es serena y se oye el canto del grillo,
mi llano y mi verso, mi poema y mi universo,
mi canto y el murmullo donde me arrullo.
Mi llano dónde el joropo recio me invita a bailar y soñar,
como su paisaje me hace enamorar,
mi llano y el color del amor,
que mitigan el lamento y también el dolor.
Que, es la media Colombia que se une con Venezuela,
que, cantando y tocando son un mismo folclor,
al que le canta Aries Vigoth, Reynaldo Armas, El Cholo Valderrama,
Yaguazo, Walter Silva, Jorge Ariel Rey, John Onofre y otros tantos
como unas bellas mujeres.
Mi llano el de la luna roja, de la potra zayna, caballo viejo,
laguna vieja, Zulma, predestinación, una casita bella y más
que nos llenan de emoción.
La tierra del poncho y del sombrero pelo e guama,
la del arpa, el cuatro y los capachos,
la tierra del sobradito del tigre, la del joropo que tanto quiero,
mi llano de los matices en las voces y melodías
que ya no habitan la lejania.
ABRIL
Caminaba y caminaba, a veces perdida y sin razón,
unas veces muy sola y otras en compañia,
y cuado creía, me quedé sola de nuevo en la vida,
cuántas veces equivocada vivía.
Sin detener mi caminata lloraba,
y mis lágrimas secaba y en diferentes lugares las sembraba,
para que germinara el amor,
y por ese camino mi andar continuaba.
Miraba hacía atrás y me lamentaba,
pues en mi recorrido la tristeza fue mi aliada,
y el amor me esquivaba,
fueron tantas veces que yo tocaba al amor y se marchaba.
Tuve pocos amores en mi vida,
que muy pronto de mi se despidieron,
dejando en mi corazón un vacío intenso,
dónde en oscuridad me quedaba y,
se derramaban mis lágrimas como semillas al viento.
Consuelo no hallaba,
solo frustración y decepción,
era lo que mi alma encontraba
y en mi vida me lamentaba.
Mis manos permanecían vacías,
ya que el amor me ignoraba,
la soledad constante mi visitaba,
mi mirada en el horizonte y futuro no encontraba.
Mi vida y mis amores estancados permanecían,
mis amores eran solo míos,
pues la mansión del desamor yo habitaba,
allí nada brillaba y muy temprano oscurecía,
caminaba y caminaba y a mi vida el amor no llegaba.
Hasta que un día de abril,
sentí mi corazón palpitar,
nuevamente y por fin, el sol volvió a brillar para mí,
en alguien que apareció de un rincón,
donde no podía mirar, pero que hoy mío es.
Terminaba así el tiempo oscuro,
y la claridad me redimía,
con una nueva ilusión,
que me alegraba la vida.
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